Otra vez me asaltan esas ganas locas de olvidarme de todo y hablarte, escribirte. Es que me es imposible no encontrarte. Estás en cada fucking rincón, en cada momento. En las cosas más simples, en todas las canciones. Esas canciones que hablaron de nosotros y que hoy siguen sonando a vos. Porque parece que nos conocen de algún lado. Las letras que vos conocías, las que yo escuchaba, las que hicimos nuestras. Esas letras que, ahora mismo, se mezclan con mis palabras.
Hay veces que me golpea una ola de realidad y caigo en la cuenta de algunas cosas. Como, por ejemplo, el tiempo... ¿Cuánto tiempo ha pasado desde los primeros errores, del interrogante en tu mirada? El tiempo pasa, y parece que cada vez más rápido. No nos dá tiempo para nada. O, tal vez, nos dá tiempo para muchísimas cosas pero nosotros no las sabemos aprovechar. El tiempo corre, vuela, y nosotros tenemos que adaptarnos a eso. Y nuestras decisiones se suponen que tienen que ser igual de rápidas, para seguir en carrera, para seguir en juego. Pero hay decisiones que, por más que uno las quiera tomar rápido, no se puede. Porque no son decisiones simples, no son del tipo "cotidiano". Son decisiones que pueden modificar; que pueden modificarte. Y eso te dá miedo. Y tenes ganas de encontrar a alguien para decirle: "Agárrate de mi mano, que tengo miedo del futuro". Pero, nuevamente, te golpea la realidad y te quedás callada. Como tantas veces últimamente. Raro en vos, que te jactabas de ser la espontaneidad en persona. Pero repito, las cosas cambian y te obligan a adaptarte. Aunque hay cosas que no vas incorporar nunca. No aprenderé nunca a retirarme a tiempo.
¿Será necesario retirarse? ¿Retirarse de qué? ¿De tu vida? ¿Retirarme de tu vida o que vos te retires de la mia? Seamos sinceros, si después de tanto tiempo y tantas cosas, estas palabras aparecen no creo que sea por casualidad. Hay cosas que, aunque "racionalmente" tengan que cambiar, no cambian. No cambian porque te marcaron, porque ya se hicieron parte de vos. Porque si decimos: "Duermes, perdona mi maldita costumbre de despertarte porque tengo miedo, o porque llego tarde. Duermes, y un hombre escribe versos frente a una computadora. Temblando, en la pantalla, abre la caja de Pandora." ya no estamos escuchando parte de una canción, estamos volviendo a un momento. Y así con todo. Infinitas cosas me hacen volver a momentos. Y es ahí donde volvés vos. Donde me muerdo las manos para no buscarte, donde cierro los ojos para no encontrarte. Poruque, aunque no lo quiera admitir, detrás de cada huida estabas tú. Detrás de cada cosa estabas tú.
Sí, sé que esto es un completo sinsentido. Sé que las cosas no son las mismas, vos me lo dijiste. Pero también sé que esta es la única manera que tengo para evitarte. Poniendo en palabras (por primera, segunda o última vez) el torbellino de sentimientos que tengo adentro. Sé que esto no modifica nada, tampoco pretendo que lo haga, pero en fin, aca estoy. Como siempre, acá estoy. Porque a pesar de las distancias, hay que tener presente que el estar ausente no anula el recuerdo, ni compra el olvido, ni nos borra del mapa.
Sí, cada vez me convenzo más de que esto está completamente de más, de que no tendría que publicarlo. Pero lo voy a hacer. ¿Para qué? No se. ¿Es desubicado? Sí. Pero también fue desubicada la frase que, una vez te dije: "Mientras yo caliento el banco de suplentes con la camiseta puesta para incluirme en tu futuro" ¿En ese momento lo evité? No. ¿Evito volver a un determinado momento cada vez que escucho: "Amarte a ti es la verdad más mentirosa. Es lo mejor de lo peor que me ha pasado. Es la ruleta rusa por un beso, es lo de siempre improvisado."? No.
Una vez cantamos: "Amarte a ti no es lo mejor, lo tengo claro. Habiendo tantas cosas por hacer menos traumáticas, como hallarle figuras a las nubes". Sí, figuras a las nubes. Esas figuras que nunca encontrabas en esas nubes a las que yo nunca me cansaba de sacarles fotos. ¿Te das cuenta que estás en todo? Sí, vos. Al que infinidad de veces me cansé de decirle: "A ti que te faltó el valor para pelear por ti" o "A ti que me dejaste sola incluso cuando estabas en mi compañía". Otra vez, vivo en mi realidad, lo sé. Me armo mis propias historias, mis propios cuentos, mis propios sueños. Pero, ¿cómo no crear ilusiones cuando pegué tu foto en el ropero para sentir que estas aquí? ¿Como no vivir en otra realidad cuando me instale en el mes de enero y afuera creo que es abril?
Duelen tantas cosas. Duele imaginarte, pensarte, soñarte. Aunque también, ahora, duele no hacer nada de eso. Tratar de entender que seguiste (tal y como me lo dijisite). Que estás bien. Pero, inevitablemente, duele que estés tan lejos, durmiendo aquí en la misma cama. Duele tanta distancia. Aunque te escucho respirar estás a cientos de kilómetros. Y duele quererte tanto. Fingir que todo esta perfecto, mientras duele gastar la vida, tratando de localizar lo que hace tiempo se perdió. Hace tiempo. Otra vez aparece el fucking tiempo. Pero esta vez dije: lo que hace tiempo se perdió. Se perdió. Lo perdimos. O, mejor dicho, hablo por mi: lo perdí.
Si ahora pasamos a tus canciones, creo que nunca más volví a escuchar el poema que decia algo así: "Si para recobrar lo recobrado fue necesario perder lo perdido. Si para conseguir lo conseguido tuve que soportar lo soportado. Si para estar ahora enamorado fue menester haber estar herido, tengo por bien sufrido lo sufrido,tengo por bien llorado lo llorado. Porque después de todo he comprobado que no se goza bien de lo gozado sino después de haberlo padecido. Porque después de todo he comprendido, que lo que el árbol tiene de florido vive de lo que tiene sepultado". Seguramente otras personas volverán a vos con esto, pero eso no es motivo sufuciente para que yo deje de hacerlo. Porque una de las formas que encontré para no encontrarte es evitandote. Evitando tus recuerdos. Eviando frases como "pidiendo dos cuando querés tres". Frases, canciones, todo. "Princesa" ya no es más una canción, es una noche.
A pesar de todas estas cosas que escribí, soy conciente de como están las cosas pero, igualmente, debo decirte algo antes de que te bajes de este sucio vagón y quede muerta, mirarte a los ojos, y tal vez recordarte, que antes de rendirnos fuimos eternos. A pesar de que otros cumplirán los planes que trazamos, que no terminamos, haciéndolos suyos, por lo menos en nuestro futuro más inmediato, tengo las esperanzas guardadas en un cajon. ¿Esperanzas de que? No se. Esperanzas. Esperanzas de poder mirarte a los ojos y no partirme al medio. Esperanzas.
Sé que después de este texto tantas, tantas cosas seguirán pasando, que quizás las cosas no nos cambien tanto. Pero las cosas ya cambiaron, así como cambió mi discurso, mis palabras, así como cambié yo.
Vos dijiste que una vez, cuando estábamos juntos, miraste al cielo y viste una estrella fugaz; yo no necesitaba mirar para arriba para sentirme en el cielo. Ismael lo dijo bien en una canción: "Miran al cielo y piden un deseo: contigo la noche más bella. Amores imposibles que escriben en canciones el trazo de una estrella. Cartas que nunca se envían. Botellas que brillanen el mar del olvido. Nunca dejes de buscarme, la excusa más cobarde es culpar al destino." Más de una frase acá es conocida. Pero no dejan de ser verdad.
Vos dijiste que una vez, cuando estábamos juntos, miraste al cielo y viste una estrella fugaz; yo no necesitaba mirar para arriba para sentirme en el cielo. Ismael lo dijo bien en una canción: "Miran al cielo y piden un deseo: contigo la noche más bella. Amores imposibles que escriben en canciones el trazo de una estrella. Cartas que nunca se envían. Botellas que brillanen el mar del olvido. Nunca dejes de buscarme, la excusa más cobarde es culpar al destino." Más de una frase acá es conocida. Pero no dejan de ser verdad.
Para terminar, vuelvo a una frase que una vez me dijiste: Quizá sólo dure un segundo este sueño, pero, sin duda, habrá merecido la pena.
Traté de que el corazón no me diera explicación, para no derramar lágrimas en tu honor, pero nunca fui buena con eso y lloré. Y creo que solamente una vez dejé que (por lo menos) me escucharas así. Imaginate lo mucho que te quiero como para dejar de lado todo ese dolor que sentía para que vos no estuvieras mal. Además, me queda el consuelo de saberme muy tranquila, yo ya se q la peleé.
Voy a dejar de escribir para darle lugar a simples frases que creo que resumen mejor todo lo que estuve escribiendo:
Y ya no esperarás, más de la cuenta, y siempre serás la que yo soñé.
Esa magia que no los va a dejar serdos amantes del montón.
Ninguno de los dos creía en el destino
y este se vengó.
Para hacerse notar
les va poniendo más piedras en el camino.
Pero yo les juro fui el testigo
de esa magia que ellos seguirán compartiendo eternamente.
Entre el tedio y la pasión,
el instinto y la razón,
entre la perseverancia y la cruel resignación.
Esa magia que no los va a dejar ser,
nunca los va a dejar ser,
dos amantes del montón.