-Hubiéramos hecho muchas cosas juntos- decís.
-A mi no me importa lo que hubiera podido ser.
Me importa lo que es hoy.
Lo que será mañana.
-¿Qué va a ser de nosotros?- pregunto.
Y te escapas de la pregunta.
No querés que pregunte.
No querés enredarte en una respuesta.
Los planes te dan miedo, tanto miedo como el que siento yo por la falta de planes.
-No quiero dañar a nadie…
Es infantil pensarlo siquiera. Son infantiles tus ojos buscando en mi la aprobación.
-¡Ah, si se pudieran poner las rosas en el florero sin tener que cortarlas del rosal!
¡Ah, si se pudiera crecer sin dejar de creer en los Reyes Magos!
-No quiero dañar a nadie…
Pero yo no cuento.
Pero vos no contás.
Y cuando decís “nadie” no se trata de mí.
Ni se trata de vos.
Y tu mano, tan difícil de domesticar, ya busca la mía, ya la aprieta, ya me transmite todo eso que no pueden decirme las palabras.
¿Y qué me queda sino comprender, pese a todo, comprender?
A ti dejo mis cosas
Hace 10 años