lunes, 29 de junio de 2009

En algo sigo igual: soy la misma hambrienta de ternura, creo en la gente, cometo dos veces los mismos errores y me cuesta enormemente decir que no, que NO. Tampoco he crecido. Mas bien me he refugiado en esa cuota de infancia que preservo pese a todo y a todos. Sólo que ahora, inexplicablemente, he comenzado a buscarte por la calle. Y a veces te veo, aunque no te llame ni corra tras de vos. Pero me da como un calorcito en el alma mirarte desde lejos. Sabiendo que es mentira, que se trata de un espejismo vano -mirarte desde lejos y terminar la frase que empieza con tu nombre para contarte algo. Porque sé, de una manera loca y segura, que desde donde estés me escucharás y tu respusta es esa hoja de árbol que planea hacia mis pies, ese olor a verano repentino en pleno junio, esa canción que suena en la radio...